Tokio deja un bronce y una experiencia que impulsa a una joven selección española

Parabádminton

Tokio deja un bronce y una experiencia que impulsa a una joven selección española

El equipo nacional de parabádminton regresa a España tras enfrentarse en Japón a algunos de los mejores jugadores del mundo y completar más de 24 horas de viaje de vuelta.

📰 Maya Alcaide, bronce en el Japan Parabadminton International.

 

La selección española de parabádminton ya está de regreso en España después de completar su participación en el Japan Para Badminton International 2026, una cita de máxima exigencia internacional que ha permitido a un equipo joven seguir acumulando experiencia ante algunos de los mejores jugadores y jugadoras del mundo. La medalla de bronce de Maya Alcaide en WH2 pone la guinda a una semana que deja buenas sensaciones tanto desde el punto de vista deportivo como en el plano humano.

 

 

La expedición inició el viaje de vuelta el domingo a las 8:00h, cuando abandonó el hotel de Tokio para dirigirse al aeropuerto. El primer vuelo, con destino Frankfurt, despegó a las 11:30h y supuso unas 14 horas de trayecto. Allí esperaba una escala especialmente rápida, sin apenas margen para detenerse antes de dirigirse directamente a la puerta de embarque del vuelo hacia Madrid, que salió a las 20:30h y tuvo una duración aproximada de dos horas y media.

El viaje se desarrolló con normalidad y todo el material de la expedición llegó en perfecto estado a España, incluidas las sillas de Maya, dos de los elementos que requieren mayor cuidado durante los desplazamientos internacionales.

Entre vuelos y esperas hubo también tiempo para compartir las últimas horas juntos. Algunos jugadores aprovecharon los momentos de espera para echar unas partidas de cartas, mientras otros siguieron desde el aeropuerto las finales del torneo que se disputaban en Tokio durante la mañana del domingo. Los vuelos sirvieron principalmente para recuperar fuerzas y dormir después de una semana intensa de competición.

 

 

Más de 24 horas después de abandonar el hotel de Tokio, la expedición llegó a España alrededor de la medianoche del domingo. Allí se produjeron los abrazos y las despedidas antes de que cada integrante del equipo emprendiera su camino de regreso a casa.

Una experiencia ante la élite mundial

El coordinador nacional de parabádminton, Miguel Ángel Polo, hace una valoración positiva de la experiencia vivida en Tokio, especialmente por lo que supone para un equipo en el que varios de sus integrantes todavía están construyendo su trayectoria internacional.

 

 

La competición permitió a los españoles enfrentarse a rivales de máxima exigencia. Pablo Serrano y Unai Fernández tuvieron que medirse en SU5 a jugadores de gran nivel internacional y, además, estrenaron su pareja de dobles ante los primeros cabezas de serie, Mohamad Faris Ahmad Azri y Cheah Liek Hou, una de las grandes referencias mundiales de la categoría.

En SH6, Manuel Serrano y Álvaro Rodrigo afrontaron igualmente encuentros ante jugadores de primer nivel, como el brasileño Vitor Tavares y el hongkonés Chu Man Kai, y disputaron en Tokio sus primeros partidos como pareja de dobles. Rodrigo, que apenas está comenzando a acumular experiencia internacional, volvió a encontrar en Japón una oportunidad para medirse con jugadores mucho más experimentados.

Para Elena Justo, de solo 15 años, la competición supuso otro importante aprendizaje internacional, después de enfrentarse a rivales como la peruana Rubi Fernández, primera cabeza de serie de su grupo. También Álvaro Martínez, con 12 años y menos de un año practicando bádminton, disputó en Tokio su segundo torneo internacional, continuando con una experiencia que apenas acaba de comenzar.

Y, entre todos ellos, Maya Alcaide fue quien logró prolongar su participación hasta las semifinales. La joven jugadora del CTD Inclusivo Castilla-La Mancha superó en la fase de grupos a la peruana Denith Silva y posteriormente se enfrentó a la turca Emine Seckin, segunda cabeza de serie. En semifinales llegó el turno de Pilar Jauregui, número uno del ranking mundial, ante quien Maya ofreció un partido serio y especialmente competitivo en un segundo set que llegó muy igualado al intervalo.

El bronce conseguido en Tokio supone una nueva medalla internacional para Alcaide, que a sus 17 años está completando una temporada de gran valor competitivo. En 2026 ya había conseguido platas en Vitoria, Mulhouse y Brasil —en este último torneo tanto en individual como en dobles mixto— y bronces en Toledo y Praga. Con el podio japonés, Maya alcanza ya ocho medallas internacionales en lo que va de año y mantiene su posición dentro del top 10 mundial, un aspecto especialmente relevante ante el próximo inicio del proceso de clasificación para los Juegos Paralímpicos.

 

 

Un equipo joven que comparte aprendizaje y motivación

Más allá de los resultados individuales, Tokio ha dejado también una experiencia compartida para una selección que combina deportistas con diferentes grados de experiencia y que tiene en varios de sus integrantes a jugadores todavía en las primeras etapas de su trayectoria internacional.

La convivencia durante estos días ha permitido que los más jóvenes puedan compartir entrenamientos, partidos, desplazamientos y momentos de descanso con compañeros que acumulan más experiencia. El apoyo desde la grada, las conversaciones después de los partidos y los momentos compartidos fuera de la pista han vuelto a reforzar el carácter colectivo de una expedición que ha afrontado junta una competición especialmente exigente.

Para Polo, precisamente, uno de los principales valores de la cita japonesa ha sido que los jugadores hayan podido comprobar directamente dónde se encuentra actualmente el nivel mundial y qué exige competir contra los mejores. Esa experiencia sirve para aprender, pero también para encontrar nuevos estímulos y referencias para seguir trabajando.

La medalla de Maya supone la recompensa más visible de la semana, pero el balance del equipo va más allá del podio. Para algunos de los deportistas, Tokio ha supuesto enfrentarse por primera vez a rivales de este nivel; para otros, continuar acumulando experiencias y consolidando su presencia internacional. Todos regresan con nuevos partidos, nuevas referencias y una motivación renovada para seguir trabajando.

Con Tokio ya en el recuerdo, la selección española pone ahora la mirada en sus próximos compromisos internacionales. Tailandia e Indonesia, en la recta final de la temporada, serán las siguientes citas para continuar compitiendo al máximo nivel y dar continuidad al trabajo realizado durante una semana que ha dejado en Japón una medalla, mucho aprendizaje y una experiencia compartida para todo el equipo.

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