El recién terminado mes de agosto ha concentrado tres de las grandes citas del calendario internacional y ha permitido tomar el pulso al momento actual del bádminton español. El Campeonato del Mundo Absoluto de Nueva Delhi, los Juegos Mediterráneos de Taranto y los Campeonatos de Europa Junior de Tatabánya han dejado medallas, actuaciones de alto nivel y, sobre todo, información muy valiosa para seguir avanzando en el proyecto deportivo.
El director deportivo de la Federación Española de Bádminton, Arturo Ruiz, realiza una valoración positiva de estas semanas de competición, aunque también desde la exigencia y con la mirada puesta en los próximos objetivos. "El balance de estas últimas semanas de competición nos deja diferentes sensaciones, pero sobre todo conclusiones muy claras sobre el momento en el que se encuentra el proyecto y sobre el camino que debemos seguir para continuar creciendo", explica.
Nueva Delhi, un baño de realidad positivo
El Campeonato del Mundo Absoluto de Nueva Delhi permitió comprobar de primera mano el nivel que marca actualmente la élite mundial. La participación española dejó buenas actuaciones, aunque sin alcanzar de manera general el nivel de prestación buscado.
La gran excepción fue el dobles mixto formado por Rubén García y Lucía Rodríguez. La pareja española protagonizó una actuación de mucho nivel y fue capaz de competir de tú a tú ante los tailandeses Dechapol Puavaranukroh y Supissara Paewsampran, actuales números 2 del mundo, a los que incluso consiguió superar en el primer juego antes de terminar cediendo por 21-14, 11-21 y 15-21. "La excepción ha sido el rendimiento de Rubén García y Lucía Rodríguez, que realizaron una competición de mucho nivel y fueron capaces de plantar cara a los actuales números 2 del mundo", destaca Ruiz.
El rendimiento ofrecido ante una pareja instalada en la élite mundial se convierte así en una referencia para el propio proyecto. Demuestra que, cuando los deportistas españoles consiguen elevar su prestación, tienen capacidad para competir frente a los mejores del mundo.
El Mundial ha servido, en este sentido, como un "baño de realidad positivo y necesario". Una oportunidad para conocer de cerca el nivel internacional al que se quiere llegar y, especialmente, para identificar qué aspectos deben mejorarse para alcanzar ese nivel de manera más habitual: "Nos permite saber dónde está actualmente el nivel internacional al que queremos llegar en el futuro y, sobre todo, identificar qué debemos hacer y cómo debemos trabajar para alcanzar un nivel superior", señala el director deportivo.
El siguiente salto ya no pasa únicamente por grandes cambios, sino por elevar la calidad de los procesos cotidianos. El trabajo se centra cada vez más en aspectos específicos como el feeding, la calidad de cada entrenamiento, la comunicación dentro de las parejas y la dinámica del propio grupo de trabajo: "Las mejoras ya no llegan de un día para otro ni se producen grandes cambios de manera inmediata. El siguiente salto cualitativo pasa por ser mucho más específicos en los detalles y por elevar la calidad de todo aquello que hacemos diariamente", apunta Ruiz.
El objetivo es conseguir que la mejora desarrollada durante los entrenamientos tenga una mayor transferencia a la competición y permita convertir las buenas prestaciones en resultados de mayor impacto.
Taranto deja dos medallas y un hito histórico
Los Juegos Mediterráneos de Taranto también ofrecieron motivos para el optimismo. La expedición española cerró la competición con dos medallas de bronce y varias actuaciones destacables. Pablo Abián volvió a subir al podio en una competición que forma parte de su historia deportiva. El aragonés alcanzó las semifinales del individual masculino y sumó un nuevo bronce a un palmarés que ya incluía los oros de Tarragona 2018 y Orán 2022 y la plata de Mersin 2013.
"Hay que poner en valor especialmente la medalla de Pablo Abián en individual masculino", señala Ruiz, que también destaca el rendimiento del dobles masculino formado por Rodrigo Sanjurjo y Daniel Franco. La pareja, que llevaba varios meses sin competir, alcanzó los cuartos de final y se quedó a tan solo dos puntos de acceder a las semifinales y luchar por una medalla.
El otro gran resultado llegó en el dobles femenino. Nikol Carulla y Carmen Jiménez conquistaron el bronce después de alcanzar las semifinales, convirtiéndose en las primeras jugadoras españolas en lograr una medalla en esta modalidad en la historia de los Juegos Mediterráneos: "La medalla de Nikol Carulla y Carmen Jiménez tiene además un significado histórico: es la primera medalla de España en dobles femenino en la historia de los Juegos Mediterráneos", destaca el director deportivo.
El resultado debe servir también como punto de partida para continuar trabajando para sacar todo el potencial de esta pareja. "Tenemos que seguir trabajando en la confianza de Nikol Carulla y Carmen Jiménez, así como en conseguir una mayor regularidad en su rendimiento. El objetivo es que puedan mantener durante más partidos y más competiciones el nivel que sabemos que pueden ofrecer", explica Ruiz.
Mario Rodríguez hace historia en los Campeonatos de Europa Junior
Tatabánya fue, por su parte, escenario de uno de los grandes hitos del bádminton español en las categorías inferiores. Mario Rodríguez se proclamó subcampeón de Europa Junior en el individual masculino después de completar una gran trayectoria hasta la final. El granadino superó cuatro rondas antes de plantarse en el partido por el título y terminó colgándose una histórica medalla de plata. El resultado mejora el bronce conseguido por Ernesto Velázquez en 2007 y establece un nuevo techo para el bádminton español en el individual masculino de los Campeonatos de Europa Junior.
"La medalla de plata conseguida por Mario Rodríguez en individual masculino supone un salto histórico para el bádminton español en esta categoría", valora Ruiz.
La actuación de Rodríguez se suma a los cuartos de final alcanzados por la selección española en la competición por equipos, donde el conjunto nacional terminó entre las ocho mejores selecciones de Europa, así como a los cuartos de final de Yaidel Gil en el individual masculino.
Más allá de los resultados, uno de los datos más relevantes que deja Tatabánya es que "cada vez tenemos más jugadores capaces de competir a nivel internacional y de generar competencia dentro del propio grupo", destaca el director deportivo. Un crecimiento que, en su opinión, comienza mucho antes de una convocatoria: "La convocatoria para un Campeonato de Europa no empieza en el momento en el que se selecciona al equipo: es el resultado de meses de trabajo, competición y esfuerzo".
En este proceso tienen un papel fundamental los clubes y los Centros de Tecnificación Deportiva, así como todos los jugadores y jugadoras Junior que compiten durante la temporada fuera de los grupos nacionales con el objetivo de mejorar su ranking, adquirir experiencia y ganarse una convocatoria. "Ese proceso competitivo es fundamental para ampliar la base y conseguir que el nivel del grupo siga creciendo", añade Ruiz.
Un trabajo compartido que empieza a dar resultados
Los resultados obtenidos durante agosto son, por tanto, la consecuencia de un trabajo que se desarrolla mucho antes de cada competición. El desarrollo de los deportistas implica a clubes, Centros de Tecnificación Deportiva, CAR de Madrid, federaciones territoriales y al propio staff de la Federación Española de Bádminton.
Ruiz pone también el foco en el trabajo de todos los profesionales que han acompañado a los deportistas en estas tres competiciones. Técnicos y especialistas han trabajado en diferentes escenarios y con distintos grupos, pero bajo una misma línea de trabajo y con objetivos compartidos: "Hemos tenido profesionales trabajando en diferentes escenarios y con diferentes grupos de jugadores, pero con una misma línea de trabajo y unos mismos objetivos".
La formación continua del staff, la coordinación, la comunicación y la capacidad de trabajar en una misma dirección son aspectos que están adquiriendo cada vez más importancia dentro del proyecto deportivo: "La coordinación, la comunicación y la capacidad de trabajar todos en una misma dirección son elementos fundamentales para seguir dando pasos adelante", señala Ruiz.
Los resultados de agosto son una muestra de que el trabajo está dando sus frutos, pero también evidencian que todavía existe margen para seguir creciendo.
El siguiente paso: objetivos concretos para cada jugador
El proyecto afronta ahora una nueva fase, especialmente para los jugadores que forman parte del CAR de Madrid. Después de un periodo centrado en construir y consolidar grupos de entrenamiento, mejorar los procesos y generar oportunidades de competición, llega el momento de establecer referencias más concretas sobre la evolución individual de cada deportista.
Con vistas al inicio de la clasificación olímpica, previsto para el 1 de mayo, se han establecido objetivos mínimos de ranking mundial que deberán alcanzarse en esa fecha. Sin embargo, la valoración no se limitará exclusivamente a la posición en el ranking: "La valoración será una combinación de ambos factores: posición en el ranking y calidad de las victorias conseguidas", explica Ruiz. El objetivo es que los jugadores no se limiten a acumular puntos, sino que demuestren progresivamente que son capaces de ganar a rivales relevantes y de nivel internacional.
"Queremos que los jugadores no solo acumulen puntos, sino que demuestren progresivamente que son capaces de competir y ganar contra jugadores que representan el nivel al que aspiramos a llegar", añade.
El balance global del Campeonato del Mundo Absoluto, los Juegos Mediterráneos y los Campeonatos de Europa Junior invita a ser ambiciosos, pero también realistas. España está consiguiendo que cada vez más jugadores compitan y obtengan resultados en escenarios internacionales de máxima exigencia, pero el siguiente reto pasa por conseguir que esas buenas prestaciones aparezcan con mayor frecuencia y se prolonguen durante más tiempo.
"Estamos consiguiendo que cada vez más jugadores españoles sean capaces de competir y obtener resultados en escenarios internacionales de máxima exigencia, pero todavía tenemos margen para dar un salto cualitativo", resume Ruiz.
El objetivo no es únicamente competir bien, sino transformar cada vez más actuaciones de alto nivel en resultados de mayor impacto. Por ello, el camino pasa por seguir trabajando, elevar la calidad de los procesos y ser cada vez más precisos en los detalles. Cada competición aporta información para saber dónde está el equipo, qué necesita mejorar y cómo debe hacerlo. Porque, como explica el director deportivo: "Los resultados no llegan todos de golpe. Son la consecuencia de un proceso. Y nuestro trabajo ahora es seguir construyendo ese proceso, juntos, con exigencia, paciencia y ambición".